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lunes, 2 de noviembre de 2009

HÉROES OLVIDADOS II: MARÍA PITA


Maria Fernandez de Camara y Pita, nacida en La Coruña en 1556 y muerta en 1643, es la heroína más conocida de las que lucharon por defender la misma ciudad del ataque inglés, dirigido por Francis Drake y John Norreys, en 1589.

Tras la derrota de la Grande y Felicísima Armada, enviada por Felipe II contra Inglaterra, Isabel I no se lo pensó dos veces y ordenó un contraataque contra el mismo suelo español como represalia. La reina pensaba obligar a aceptar a Felipe II la paz en la guerra que libraban ambos monarcas (que finalizaría con la paz de 1604, con el Tratado de Londres, que finalmente fue favorable a España). Los ingleses pretendían:

1.- Destruir la armada española en sus bases de La Coruña, San Sebastián y Santander (la mayor parte de los buques perdidos durante el desastre de la Gran Armada fueron buques mercantes, mientras que los galeones llegaron sanos y salvos en su mayor parte a puertos españoles).
2.- Desembarcar en Lisboa y hacer estallar un levantamiento contra Felipe II.
3.- Tomar las Islas Azores y establecer en ella una base permanente desde la cual atacar a las Flotas de Indias para poder hacerse con sus tesoros.

La flota, conocida como English Armada, Counter Armada o Drake-Norris Expedition, estaba formada por unos 170 buques (aún mayor que la española) y contaba con más de 20.000 hombres. Parece que un cuarto de la misma fue financiada directamente por la Corona inglesa, mientras que otra pequeña parte lo fue por las provincias rebeldes Holandesas, mientras que la mayor parte lo fue por nobles y burgueses ingleses que esperaban obtener pingües beneficios de la expedición.

Partió la flota y se dirigió hacia las costas españolas. No se decidieron a atacar Santander, donde estaba el grueso de la flota reparando, debido al peligro de embarrancar, así que siguieron rumbo a La Coruña, donde llegaron a principios de mayo.

Los ingleses, superiores en número, atacaron la ciudad y el día 4 de mayo abrieron una brecha en las murallas. Un alférez inglés, que lideraba el ataque, logró llegar a la parte más alta de la muralla con su bandera, pero sorprendentemente fue muerto por una de tantas mujeres que defendían la ciudad. María Pita, que al grito de "¡quién tenga honra que me siga!" lideró el contraataque y consiguió expulsar a los invasores de la ciudad. Depués de estos hechos, la heroína fue cubierta de honores por Felipe II, recibiendo en pago a su valor una pensión equivalente al sueldo de un alférez más cinco escudos mensuales, además de concedérsele el derecho de exportar mulas de España a Portugal.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

HÉROES OLVIDADOS I : DON PEDRO VELARDE Y SANTILLÁN


"Es preciso batirnos; es preciso morir; vamos a batirnos con los franceses."


Hace ya algún tiempo, paseaba por las calles de mi ciudad con unos amigos y, cuando pasamos junto a la efigie de Don Pedro Velarde, sita en la popular Plaza Porticada, una de las personas que me acompañaba comenzó una conversación a cerca de la misma. Alguien le preguntó que si sabía quién era el que había sido honrado siendo representado en tal estatua. Esa persona respondió, ni corta ni perezosa... - algún general...- . Esta persona es unos cuantos años más jóven que yo, debía rondar en esos momentos los 22 o 23 años. Esto me hizo reflexionar ¿Qué tipo de cultura y conocimiento de nuestro pasado estamos transmitiendo a las nuevas generaciones? ¿Por qué en este país llamado España se conocen mejor los hechos de armas y los héroes de otros países que los nuestros, especialmente cuando hablamos no sólo de personas nacidas en España sino tan cerca de nuestras casas? ¿Nos estamos olvidando de los protagonistas de nuestra historia? ¿No son políticamente correctos?

Comenzaré esta serie de artículos precisamente con este héroe nacido en mi región, en Cantabria, en aquella época provincia de Santander (conocida con esta denominación desde 1778) en el municipio de Muriedas, el 19 de octubre de 1779.

Su carrera militar comienza a la temprana edad de 14 años ingresó como cadete en el REAL COLEGIO DE ARTILLERÍA DE SEGOVIA, donde terminaría sus estudios en 1799, siendo el número 2 de su promoción, ascendido a subteniente. En 1801 fue destinado al ejército que participó en la invasión de Portugal durante la Guerra de las Naranjas. Al año siguiente fue ascendido a teniente y en 1804 a capitán, entrando el 1 de agosto de ese año en el Real Colegio de Artillería de Segovia como profesor.

Gran experto en el arma de artillería, el 1 de agosto de 1806, fue nombrado Secretario de la Junta Superior Económica del Cuerpo de Artillería y se trasladó a vivir a Madrid. Murat, viendo la importancia que había adquirido en el Estado Mayor español y su admiración por Napoleón, intentó ponerlo del lado francés, pero Velarde se negó a traicionar a su patria. Sólo se separaría del servicio a España "por voluntad expresa del rey, se su cuerpo y de sus padres".

Durante los primeros meses de 1808, tropas francesas habían estado entrando en territorio español ocupando las principales ciudades y plazas fuertes, tras la firma del Tratado de Fontainebleau, el año anterior, cuya finalidad era la de apoyar a las tropas españolas en una nueva guerra contra Portugal. Hasta finales de abril, las tropas de Murat habían sido consideradas como aliadas, pero el creciente número de soldados galos en la capital había causado ya varios incidentes con la población civil. Velarde, viendo como se sucedían los acontecimientos y adivinando las verdaderas intenciones de Napoleón, tramó un levantamiento general en toda España junto a Daoíz, pero fracasó por la falta de apoyo del gobierno.

El día 2 de mayo Daoíz, que estaba
al mando del Parque de Artillería de Monteleón, contaba con cuatro oficiales, tres suboficiales y 10 soldados como única guarnición. En el cuartel se hallaba un destacamento de 80 soldados franceses enviados por Murat para comprobar que no se fabricara más munición de la habitual. Velarde consiguió que el coronel de un cuartel de Voluntarios del Estado le entregara el mando de la 3ª compañía del 2º batallón, con 33 hombres y 2 oficiales, y acude con ellos al parque de artillería, donde consigue reducir a los franceses, abre las puertas y entrega armas a los ciudadanos, mientras lanza proclamas contra las tropas extranjeras. Daoíz no está seguro, duda. El gobierno ha dado orden de que todas las tropas tienen que permanecer acuarteladas. Al final cede. Verlarde organiza la defensa de la plaza con unos 120 hombre, entre militares y civiles, mientras Daoíz dirige la batería de cuatro cañones que sitúan a la puerta del cuartel.

Ya alertado el mando francés, ordenó que la infantería tomara al asalto el parque de artillería, pero fueron rechazados en varias ocasiones. Murat mandó al general Joseph Lagrange a dirigir las operaciones y en el asalto final llegó a reunir a unos 2000 hombres, contando con caballería y varios cañones.

Finalmente, el parque de artillería fue tomado a la bayoneta tras tres horas de combate. Daoíz, herido en la pierna y más tarde con varias heridas de bayoneta en el cuerpo, fue trasladado muy grave a su casa donde moriría ese mismo día.

Velarde murió defendiendo su posición.

La Guerra de Independencia había comenzado.